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Cristos y Vírgenes de Osuna, por Juan Camúñez (1966)

Otro artículo de Juan Camúñez Ruiz, prestigioso abogado y escritor; pregonero de la Semana Santa de Osuna en 1983 y gran devoto de Nuestro Padre Jesús Caído. Desde muy joven hubo de residir en Sevilla; primero por razón de sus estudios de Derecho, y después por su ejercicio profesional. Pero siempre llevó muy dentro a Osuna y hasta el final de sus días proclamó con orgullo su condición de ursaonense.


El artículo que recuperamos tiene por título Cristos y Vírgenes de Osuna y fue publicado en el primer número de la revista Semana Santa en Osunaen marzo de 1966. Esta publicación nació gracias a la iniciativa y el entusiasmo de Manuel Rodríguez-Buzón Calle, teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Osuna y delegado local de Información y Turismo, además de hermano mayor de la Hermandad de la Vera Cruz. La galana pluma de Juan Camúñez, mojada en el tintero de las nostalgias, nos evoca la Semana Santa de otros tiempos. 






CRISTOS Y VÍRGENES DE OSUNA

Se ha hecho primavera en las equinas. Alma adentro nos alienta la voz de este pueblo blanco, de este pueblo roto, que es Amargura y Gólgota, cáliz de sangre y espina y leño...

Osuna, mapa viejo, revive sobre sí el Misterio augusto de la Pasión del Señor Cristo Jesús. Se hace a sí misma itinerario cálido del Gran Drama. Sus imágenes pasan sobre la nobleza de sus piedras, y los corazones se abren al Amor tras las huellas del Dolor, Cristos y Vírgenes de Osuna...

Domingo de Ramos. Jesús comienza a redimir siendo Niño, y su nombre es Dulce Nombre. MIel para alfombrar la senda de los corazones buenos. Y Jesús vive, crece y se dispone a morir. Su muerte a cambio de la vida. Escolta de ramos y palmas. Se hace el arco del triunfo para el dolor. Detrás, Ntra. Sra. de los Desamparados. La Osuna entera, Madre hermosa, quiere prestarte el amparo de su amor. Y la luz se hace oración y copla.

Miércoles Santo. Un rayo de silencio ha rasgado el velo de las tinieblas. Al redoble seco del tambor, el Cristo de la Misericordia asoma su abrazo de paz por las puertas insignes de la Colegial. Arriba, las estrellas se arrodillan, estremecidas. El pueblo quisiera no respirar, para no rozar con el aire su piel rota. El cuadro impresionante hiela las lágrimas. Y, a sus pies, los claveles rezan...

Jueves Santo. Cuando la tarde se quiebra, Jesús Caído bendice cada minuto del minutero. ¿Cuántos pecados se habrán borrado de Osuna, bajo el peso de esta caída? Y su Madre Dolorosa, tras ÉL, bellísima, refulgente de gloria, quiere para SÍ el dolor de todas las madres del mundo.

... Y Jesús de la Humildad y Paciencia, espejo luminoso al que nos da miedo, cada día, mirarnos. Atado a la columna, flagelado, es todo lección viva. Muy cerca de ÉL, Ntra. Sra. de la Soldad, sola en su Dolor, blanca luz, azucena solitaria en lo más alto de la primavera. Eco sin voz, espuma sin rizo, pena redonda: Soledad...

Viernes Santo. En el alba pálida se afilan las trompetas ¡Jesús Nazareno! Un temblor de agonía en cada corazón. Cuando la primera voz morena se ahoga en la saeta, Jesús Nazareno ya va carrera adelante, llevando tras SÍ el susurro de plegaria a millares. Entonces, Osuna entera es Cirineo, y ÉL lo sabe, y la serenidad de su dulcísimo rostro destaca más entre las luces cárdenas. Cada alma es un penitente, caino de la empinada cuesta.

...Y su Madre Dolorosa, siete puñales sobre el corazón, siete Dolores fuertemente apretados entre sus manos, para que no se escape ningún dolor de su Gran Dolor...

Tarde llorosa del Viernes Santo. El Santo Cristo de la Paz, cuando ya enmudecen las campanas, y hay luto en el aire, abrazo a su pueblo por las calles viejas Virgen del Mayor Dolor: la síntesis exacta de toda la Semana.

Cristo de la Vera-Cruz, al filo de las estrellas, patético y muerto, amoroso y amado a sus pies, hombres jóvenes de buena voluntad. Con ÉL, muy cerca, Ntra. Sra. de la Esperanza abierta a todos, al amanecer que se anuncia entre las ramas, con repique próximo a su gloria, y al amanecer integral, ese de la Humanidad redimida desde el Calvario. 

Cerrando el cortejo pasional la Virgen de las Angustias. En sus brazos, el Hijo yacente. En sus ojos, el amor eterno. Tras sus pasos, Osuna de luto...

La Cruz está arriba, izada, enhiesta. La primavera se mece entre las espigas nuevas. La saeta sube, derecha, al Cielo..

JUAN CAMUÑEZ RUIZ. Osuna en el recuerdo, 1966 (Revista Semana Santa en Osuna, 1966).


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