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En torno al autor de la Virgen (2009)

A falta de documentación rigurosa y cabal, tradicionalmente se ha considerado en nuestra Hermandad, pues es dato que ha ido pasando de padres a hijos, que el autor de la imagen de Nuestra Señora y Madre de los Dolores es Gabriel Astorga, escultor sevillano del siglo XIX, hijo del también imaginero Juan de Astorga. Los simulacros más destacados salidos de su gubia son las imágenes hispalenses de la Soledad de San Buenaventura (1851), que sale procesionalmente el Viernes Santo por la tarde, y la Divina Pastora de la Parroquia de Santa Ana (1865), Patrona del Deporte Nacional. 

Sí hay constancia documental de que la imagen de Nuestra Señora y Madre de los Dolores, considerada obra de Gabriel de Astorga, ya era venerada por nuestra Hermandad al menos desde 1861. Pero, ¿cuándo llegó a la iglesia del convento de los Padres Mercedarios de Osuna para convertirse en Sagrada Titular de nuestra Hermandad? ¿Y fue realmente Gabriel de Astorga su artífice? La investigación histórica, bebiendo de fuentes rigurosas en los ricos manantiales de los archivos, depara novedades. Y sorpresas.

En el número 11 de la espléndida publicación Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, correspondiente al año 2009, fue publicado el interesantísimo artículo titulado “El escultor Fernando Ortiz, Osuna y las canteras barrocas”, original de José Luis Romero Torres, conservador del Patrimonio Histórico, adscrito a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. De ese artículo extractamos los siguientes párrafos, relativos a nuestra Hermandad:

 



La Virgen de los Dolores de la Hermandad de Jesús Caído

Hace años se atribuyó a Fernando Ortiz, erróneamente según nuestra opinión, otra imagen en Osuna, la Virgen de los Dolores de la Hermandad de Jesús Caído. Una escultura de vestir que había encargado Fray José de la Santísima Trinidad, Comendador o Padre Superior del convento de frailes descalzos de Nuestra Señora de la Merced Comendadora, por su devoción a María en este estado doloroso. Este religioso propuso a la hermandad el cambio de advocación de la imagen antigua de la Soledad por la de los Dolores, además de la participación por igual en el coste de 992 reales por la realización y el transporte de la escultura desde Málaga en 1792.

Aunque los especialistas sevillanos la habían relacionado con el estilo del escultor Juan de Astorga, los autores de la atribución a Ortiz fundamentaron la propuesta en su parecido con las vírgenes dolorosas que, relacionadas antiguamente por error con este escultor, salen en procesión en la Semana Santa malagueña. Estas atribuciones han sido descartadas como obras de Ortiz en su mayoría en bibliografía posterior a la citada por los historiadores Hernández González y Gutiérrez Núñez, en especial por la supuesta semejanza con la Virgen malagueña de Zamarrilla. Además, la atribución de la Virgen de los Dolores de Osuna se sustentaba en la coincidencia de que era el mismo convento para el que Ortiz talló en 1766 la Virgen de la Merced Comendadora. Los únicos datos seguros sobre esta escultura de la Virgen de los Dolores son: su adquisición por el fraile José de la Santísima Trinidad (Comendador del convento de mercedarios descalzos de Osuna), su procedencia malagueña y la llegada a Osuna en 1792.

Por una parte, debido a esta fecha, los historiadores Salvador Hernández y Francisco Javier Gutiérrez rechazaron la autoría de Astorga, porque este artista había nacido en Archidona  (Málaga) trece años antes. Y, por otra parte, de la lectura del documento se desprende que la imagen se había encargado en la ciudad mediterránea en torno al año de su llegada a Osuna, por lo que debemos descartarla como obra de Ortiz, que había fallecido veintiún años antes.

Estas dos aseveraciones nos plantean destacaban principalmente en Málaga tres escultores: Antonio de Medina, Francisco de Paula Gómez de Valdivieso y Salvador Gutiérrez de León. Estos dos últimos participaron en 1799 en el concurso que la Cofradía de Jesús atado a la Columna o de los Gitanos había convocado para elegir al artista que tallara su imagen titular, siendo elegido Gómez de Valdivieso. Por los rasgos formales de la escultura podemos considerarla como obra de la primera etapa artística de Salvador Gutiérrez de León, cuyo modelo estético continuaron las siguientes generaciones de escultores de su familia (hijo, nieto y biznieto), lo que explica la pervivencia de recursos compositivos y expresivos en imágenes femeninas posteriores, como la Virgen de Zamarrilla que atribuimos hace años a esta familia.

De la relación de siete imágenes de vírgenes dolorosas de la Semana Santa malagueña que los historiadores Hernández y Gutiérrez incluyen en su artículo como obras afines a Fernando Ortiz, sólo dos corresponden a este artista: la Virgen de los Dolores de los Servitas, documentada por una crónica manuscrita de la Congregación de San Felipe Neri, y la antigua Virgen de la Estrella de la cofradía de la Humillación, que conserva la familia Souvirón, obra de atribución segura.






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