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Despidiendo el 2020

publicado a la‎(s)‎ 31 dic 2020 2:54 por Secretario Jesús Caído

Y en jueves se va el año 2020, por fin… Un año de una extrema dureza para toda la sociedad, que ha golpeado nuestras costumbres y estilos de vida. Tiempo de tinieblas, enfermedad y despedida de seres queridos.

A pesar del imprevisible y pandémico tiempo que ha traído la cancelación de casi todo, la Hermandad tuvo actividad. Antes de «lo que estaba por llegar», asistimos ilusionados a la XVI edición del Pregón del Costalero, magnífica y sincera exaltación de Francisco Rangel Maldonado. Incluso pudimos visitar la magna exposición del Gran Poder en Sevilla e iniciar los cultos cuaresmales. Poco más porque el mundo pararía.

A pesar de su crudeza, el terrible 2020 también mostró el perfil amable y comprometido de profesionales esenciales y de muchas buenas personas. En el contexto de nuestra hermandad, la campaña «papeletas solidarias»iniciativa pionera en Osuna y en Sevilla -por qué no decirlo-, logró reunir una considerable suma de generosas intenciones que fueron destinadas íntegramente a Cáritas de Santo Domingo. Otros hermanos recaudaron fondos para una loable acción fraterna. Solidaridad y caridad, como ingredientes que nunca deberían faltar en los fogones de toda hermandad que se precie.

Y en plena ola de suspensiones asistimos a un Jueves Santo «diferente». Difundimos por nuestras redes sociales emotivos mensajes, reflexiones y montajes de vídeos elaborados con todo cariño y devoción por los hermanos; compartimos «altares y rincones caídos», así como imágenes y recuerdos de anteriores estaciones de penitencia, sólo para rememorar «pedacitos de nuestro Jueves».

Se reabrieron los templos y pudieron retomarse las actividades litúrgicas y los cultos relacionados con la cofradía. Con las consabidas limitaciones y medidas de prevención, celebramos las festividades de los Dolores, San Pedro, de la Virgen de la Merced y de la Virgen del Rosario, advocaciones todas intituladas en la hermandad, cual heredad de nuestra fecunda historia. A propósito, el obligado confinamiento nos ha embarcado en un inesperado proyecto de «recuperación histórica» de muchos y variados documentos relevantes de nuestra Real Esclavitud que hoy, afortunadamente, han podido ver la luz y se encuentran publicados a disposición de todos los hermanos. «La historia que no se conoce, no es historia» bien podría ser el lema de este apasionante proyecto emprendido.

Y en mitad del verano, sumidos en la incertidumbre por la inquietante evolución del innombrable virus, se retomó con valentía otro antiguo proyecto que no acababa de salir adelante. Ha tenido que ser precisamente en este atravesado 2020 cuando se encarga la hechura de una peana para Nuestro Padre Jesús Caído, una talla más acorde con la portentosa imagen y la capilla donde se venera. La magnífica obra del artista local José Carlos Ligero Cano pudo presentarse a los hermanos durante la función de nuestra Dolorosa. Próximamente la peana será bendecida y ubicada en su destino D.m., pues ya han sido culminados los exquisitos trabajos decorativos y pictóricos de la pieza por N.H. y artista José Miguel Morales Solano.

La buena acogida y generosidad de muchos hermanos, familias, grupo joven,…  -que con sus donativos han cubierto el 50% de la inversión total y cuyos nombres quedarán reseñados en acta interna para los anales de la cofradía-, lo han hecho posible. Nuestro más sincero agradecimiento por todo el apoyo recibido.

También nos congratulamos del incremento del ajuar de Nuestra Sagrada Titular, con dos nuevos mantos de camarín que ha podido lucir espléndidamente en los últimos cambios de atavío.

Hace cuestión de días se ha podido cerrar una más que notable venta de lotería de Navidad, a pesar de los malos augurios en tiempos tan difíciles. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento público a todos los hermanos y colaboradores que, con su esfuerzo e ilusión, lo han hecho posible.

Y como colofón al insufrible año, se ha decretado oficialmente la esperada suspensión de procesiones de cofradías para el 2021; no así de los cultos internos de las hermandades. En este obligado paréntesis, probablemente debamos reflexionar, ser pacientes y vivir nuestra devoción de otra manera, sin centrarnos en la efímera estación penitencial del Jueves Santo.

Ya solo queda despedir el tenebroso 2020 y encomendarnos a Nuestro Padre Jesús Caído y a Nuestra Señora y Madre de los Dolores para que el cambio de década nos traiga la luz de una eficaz vacunación contra la enfermedad, aires de recuperación en la economía mundial y protección para nuestras familias.

Hermanos, mucha salud, esperanza y alegría en el nuevo año. ¡Feliz 2021!






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