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Santo Domingo volvió a albergar los cultos de Jesús Caído

publicado a la‎(s)‎ 20 mar. 2017 5:43 por Hermano Mayor Jesús Caído

    En el día de ayer, tercer domingo de Cuaresma, culminaron los cultos a Nuestro Padre Jesús Caído y a Nuestra Señora y Madre de los Dolores con la Función Principal de Instituto y el besamanos a Jesús Caído, cerrando así con ello nuestros primeros cultos cuaresmales en Santo Domingo tras once años.
    En esta ocasión tan especial, la predicación durante el triduo ha estado a cargo de Don Longinos Abengózar Muñoz, Canónigo Capitular de la Catedral de Huelva, sacerdote de gratísimo recuerdo para Nuestra Hermandad puesto que anteriormente había predicado dos veces más en nuestro triduo a lo largo de su dilatada carrera. Durante todos los días Don Longinos ha hecho una predicación ejemplar, muy motivadora y con una profundidad inusitada.
    El pasado miércoles comenzaban los actos con el traslado del Señor y de la Virgen desde la capilla hasta el altar de cultos en solemne Vía Crucis.
    El jueves daba comienzo propiamente el triduo en una iglesia de Santo Domingo repleta de fieles, algo que felizmente ha sido la tónica general durante todos los días. Durante la eucaristía se procedió a la recepción canónica del nutrido número de nuevos hermanos que en este último año han ingresado en Nuestra Hermandad.
    Uno de los hitos por los que también se recordará este triduo será por la presentación y bendición el sábado de la nueva saya de Nuestra Señora y Madre de los Dolores, obra del bordador sevillano Don Vicente Ramos Cadaval. El conjunto de saya, mangas y cinturilla ha sido confeccionado en oro entrefino sobre terciopelo azul noche, mismo color que el manto de salida y el palio. Su dibujo ha sido diseñado de forma asimétrica, habiéndose utilizado diversos materiales como el torzal, la muestra o el granito, junto a diversos tipos de cordones, completándose el enriquecimiento del conjunto con lentejuelas, canutillos, cristales y perlas. La saya está rematada en su base y en las mangas por un encaje igualmente de oro entrefino perteneciente a una antigua prenda de la Hermandad. Como anunciáramos en su día, esta nueva joya para el ajuar de la Virgen ha sido inspirada en una que poseía la Virgen datada en el siglo XIX. El encargado de bendecirla fue Don Longinos, quien también bendijo las manos de Vicente Ramos. Al témino de la eucaristía los numerosos fieles presentes pudieron admirar la obra, expuesta en el presbiterio. El mismo sábado, como dictan nuestras reglas, se clausuraba el triduo con la precsión claustral con el Santísimo por las naves de Santo Domingo.


    El día más importante de nuestros cultos, como apuntábamos antes, tenía lugar ayer con la celebración de nuestra Función Principal de Instituto, eucaristía presidida por Nuestro Director Espiritual y Párroco, por nuestro Vicario Parroquial, siendo predicada de nuevo por Don Longinos.
    Nuestra Hermandad en este día tan especial quiso rendir homenaje a nuestros hermanos Don Emilio Cecilia Franco y Don Manuel Galindo García, sumándose con ello a los reconocimientos hechos a estos ejemplares hermanos por parte del rincón cofrade Antonio Pedro Rodríguez Buzón y del Consejo de Hermandades respectivamente con cada uno de ellos en las últimas fechas. Al término de la eucaristía se procedió al besamanos a Nuestro Padre Jesús Caído, al que como es habitual acudieron un numerosísimo número de fieles.
    

    Para terminar esta serie de actos, una vez terminado el besamanos al Señor nos trasladamos al polígono El Ejido para celebrar la tradicional comida de Hermandad, a la  que asistieron un buen número de hermanos. Como nota destacada apuntar la calurosa despedida brindada a Don Longinos durante la misma, resultando un momento entrañable.
    Por último dejar constancia de una serie de agradecimientos. Por una parte a las hermandades de la Vera Cruz, la Hermandad Sacramental, la Hermandad del Dulce Nombre y a la asociación parroquial de la Encarnación por la cesión de diversos enseres para la confección de nuestro altar. También a los diversos colectivos de Nuestra Hermandad que han trabajado en pos de la brillantez de nuestros cultos, como son el cuerpo de acólitos, el capiller y sus auxiliares, las camareras de la Virgen y los camareros del Señor, y especialmente al coro, que con sus cantos han realzado en solemnidad estos cultos.
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