Nuestro Padre Jesús Caído

    La imagen de Nuestro Padre Jesús Caído es una talla en madera de cedro policromada de vestir, cuyo brazo derecho está articulado para ajustar a la cruz. Su autor es el imaginero astigitano Alonso Gayón, quien la gubió en 1703.

    Originariamente, la Imagen del Señor representaba el momento de la caída a los pies de la columna tras ser flagelado (Juan 19-1). Según se colige de las primigenias reglas, debía ir acompañado por un misterio conformado por cinco romanos en actitud flagelante, de los cuales no ha llegado testimonio hasta nuestros días.

    En la década de los ´60 del siglo XX, por razones que hoy día a ciencia cierta se desconocen, se produjo una alteración en la iconografía del Señor, adaptando la cabeza de la talla original -a la que se le añade una corona de espinas postiza- al actual cuerpo, que abraza la cruz en la caída, obra éste del imaginero Antonio Izquierdo. Desde entonces su iconografía pasó a reflejar el momento de una de las caídas del Señor en su subida al monte Calvario (Mt 27, 31-32, Mc 15 20-22, Jn 19, 17, Lc 23, 26). El cuerpo del Señor, con motivo de la restauración efectuada por Ventura Rodriguez, fue retallado en 1991.

    Entrando en el capítulo de las restauraciones del Señor, tenemos constancia documental de dos. La primera de ellas se produjo en el año 1991 por Ventura Rodríguez como apuntábamos anteriormente. Lo más característico de esta intervención fue el hallazgo en la cabeza del Señor del pergamino en el que se documentaba la autoría de Nuestro Padre Jesús Caído por Alonso Gayón. Además de ello, al Señor se le reconstruyó la oreja izquierda, se le eliminaron las pestañas que anteriormente poseía y su color le fue patinado y unificado. De igual forma, como apuntábamos anteriormente, su cuerpo fue retallado.

    La segunda, tras ser elevada la propuesta de restauración en cabildo general y aprobada por unanimidad en éste, se llevó a cabo entre los meses de octubre y noviembre de 2016 por parte de la empresa de restauraciones Ars Nova Restauraciones S. L. corriendo el trabajo a cargo de los restauradores Don Fabián Pérez Pacheco y Doña Eva Morata Pla. En la misma, la Imagen fue sometida a una limpieza general dado el oscurecimiento que había venido sufriendo debido a los depósitos de suciedad que tenía. De igual manera le fue subsanada una grieta en la muñeca izquierda y le fueron devueltas las pestañas, devolviéndole con ello al Señor la expresividad en la mirada que poseía antes de la intervención de 1991. También se sobredimensionó la peana del Señor, causa principal de los desperfectos en la mano que apoya en el suelo. El Señor fue nuevamente puesto al culto el domingo 27 de noviembre de 2016 -primer domingo de Adviento- en la iglesia del convento mercedario de la Encarnación, y sus trabajos de restauración fueron bendecidos por Don Antonio Jesús Rodríguez Báez, Director Espiritual y párroco de la Hermandad.

    Sin duda se trata de una obra cuyo mayor mérito se muestra en su portentoso rostro. Es una obra barroca de carácter realista, contando con una barba breve, ojos almendrados, al filo de cuyos párpados se atisban sutilmente las lágrimas del Señor. El pelo está compuesto de forma asimétrica, cayendo sobre el perfil derecho del rostro de la Imagen y dejando libre la oreja de la mitad izquierda, detalle este más inteligible al observase las imágenes de la disposición original de la talla. Refleja una abertura en la boca, con labios carnosos y estrechos, en posición exhalante, que refleja la extenuación del Señor en los momentos que representa. Dentro de la voluntad del artista, con el fin de dotar a la Imagen de ese carácter realista, destacamos el perfil hebráico del rostro del Señor, conseguido por un especial trazo de la nariz; además de ello, se refleja en el rostro la hinchazón producida por el golpe que, según narran los Evangelios (Juan 18-22) recibió Jesús ante Anás.  


    El Señor cuenta con diferentes juegos de potencias. Las más antiguas datan del siglo XVIII hechas en plata y con incrustaciones de piedras preciosas. Las que habitualmente luce en las salidas procesionales son de plata sobredorada. Además, cuenta con otro juego, también en plata.


    El ajuar de Nuestro Padre Jesús Caído está compuesto por un número considerable de túnicas. De entre ellas, las hay largas y cortas. De entre las largas destacan la de terciopelo burdeos, estrenada en 2005 y otra de raso morada. Entre las cortas destacan la de terciopelo tornasolado bordada en oro, obra del Hermano Mayor Honorario de Nuestra Hermandad, don Joaquín Araúz, así como la de paño morado obra del afamado sastre Cerezal y que data de 2003.

 


    Es una imagen que históricamente ha gozado y actualmente sigue gozando, de una gran devoción en la Villa Ducal de Osuna, encontrándose sin duda entre las de mayor predicamente dentro y fuera de nuestra villa. Se cuentan por millares los devotos que arrastra el Señor en sus actos de Culto y Salidas Procesionales. Cabe reseñar que de varias décadas a esta parte, el Señor ha hecho florecer una especial devoción dentro de la comunidad gitana de Osuna.

    Nuestro Padre Jesús Caído procesiona sobre paso barroco de caoba con incrustaciones en limoncillo, obra del tallista ursaonés Antonio Álvarez, a su vez, hermano de la Cofradia, quien lo donó a la misma en 1962. El paso está plagado de elementos inspirados tanto en la torre como en la iglesia de la Merced, tales como los querubines del frontal o la trasera, inspirados en los de la puerta de la iglesia, o como las columnas y diversos motivos del paso, inspirados claramente en detalles de la torre. El mismo lo rematan en las esquinas cuatro faroles, terminados a su vez por la corona Ducal en plata. Primitivamente, en el sitio de los faroles, figuraban cuatro hachones, tal como se puede apreciar en algunas imágenes más abajo. Las esquinas de la canastilla del paso las rematan las figuras de los cuatro evangelistas, añadidos posteriormente. Uno de los elementos más característicos del paso es su monte, el cual suele ir normalmente exhornado de lirios, ofreciendo un vistoso colorido en contraste con la caoba del paso. Un elemento a destacar dentro del paso es el soporte de la cruz, la cual es sostenida por una torre de la Merced en miniatura, uno de los iconos de nuestra Hermandad, como recuerdo y símbolo del barrio de la Merced, en cuya iglesia fue erigida nuestra Hermandad.