La Columna | Macario  1/01/2026

De la serie «colgada» (y luego premiada) al «no le puedo pagar este décimo…»

Ramillete de anécdotas loteras de Navidad en vísperas del sorteo del Niño


La celebración de acontecimientos como el sorteo extraordinario de Navidad, o el del Niño, dos de los 14 sorteos nacionales así calificados, es muy esperada siempre. A veces resulta gratificada. Como le ha sucedido a nuestra Hermandad con el 71705, premiado en la pedrea del día 22 de diciembre. Para el inminente sorteo del Niño, que será a las 12 del mediodía de este martes, día 6, solemnidad de la Epifanía del Señor, la Hermandad ha vendido las 55 series del número 91705, que fue el que jugamos en Navidad en 2024.

El desarrollo de estos sorteos —antes, durante y después— trae aparejadas infinidad de anécdotas. Raro, muy raro, rarísimo, es que no sucedan.

Anécdota es, según el diccionario de la Real Academia Española, «el relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento». Así reza en su primera acepción. En la tercera añade: «Suceso circunstancial o irrelevante.»

No seremos nosotros quienes cuestionemos las definiciones de nuestra «madrastra» la Real Academia, como la llamaba el gran y recordado escritor y periodista Jaime Campmany. Ocasionalmente, el carácter «irrelevante» de las anécdotas loteras puede tener sus matices. Muy reconfortantes. Lean, lean…

Vamos, pues, con un ramillete de anécdotas ocurridas en torno a los números asignados a la Hermandad para los sorteos Navidad de 2025 y El Niño de 2026.

Décimos para Madrid

La primera de estas historias ya quedó narrada cumplidamente en el bombo digital de nuestra página web. Pero recordémosla brevemente.

En los primeros días de octubre, la administración de Loterías número 1 de Osuna, «La Tía Julia», nuestra proveedora, se puso en contacto con la Hermandad. El motivo no era otro que informar de una llamada de teléfono que había recibido desde Madrid. En la capital se habían interesado en la adquisición de varios décimos del número 71705.

«Mire usted —respondió el lotero—, ese número lo hemos recibido nosotros, pero lo está vendiendo la Hermandad de Jesús Caído. Tienen que hablar con la cofradía…»

Al parecer, el 71705 se anunció a la venta en un bar de Alcorcón. Pero por error. Dado su atractivo, hubo personas interesadas en hacerse con algunos décimos. Pero, claro, no podían servirlos pues no disponían de las series.

Tras una posterior y breve conversación telefónica entre Madrid y Osuna, se cerró el encargo con destino a la Villa y Corte. Tan rastreados décimos viajaron hasta la capital del Reino vía Sevilla, donde fueron entregados. En Sevilla, todo hay que decirlo, se propuso a la eventual cosaria la compra de otro décimo, y aceptó. Total, casi una serie del número, cuyo atractivos dígitos proporcionaron premio…

Una serie en el aire…

…o lo que es lo mismo, «colgada». Con ella se quedó, enterita, es decir con sus diez décimos, una persona hermana de la Cofradía, devotísima del Señor de la Caída y la Señora y Madre de los Dolores, muy activa en colaborar en la venta de lotería para ayudar a la modesta economía de nuestra Esclavitud Mercedaria.

Como es de lógica suponer, unos días antes de la celebración de cada sorteo hay que devolver a la administración el papel no vendido. Pues bien, la experiencia adquirida por esta persona hermana de Jesús Caído a lo largo de años, que es tanta que casi podría sustituir a cualquier niño de San Ildefonso, y por la edad no desentonaría, la movió a reservar una serie para atender las peticiones que llegan a última, ultimísima hora; se diría que casi con los bombos del sorteo volteando… Mas, en esta ocasión no hubo peticiones y se quedó con el billete completo.

El billete se transformó, por mor del azar, en unos cuantos billetes… de euros, tras cantarse el número y  terminar en la pedrea. 

¿Y si llega a venir acompañado del sugestivo cántico de «cuatro millones de eeeeeeeeuros»…?

«¿Que no me lo puede pagar?»

Sabemos también de la sorpresa (transitoria) que se llevó otro cofrade de Jesús Caído, uno de los muchos hermanos que junto a casas colaboradoras se afanan en la venta de lotería, en el momento de ir a cobrar el premio del sorteo de Navidad, pero no para él sino para varios compradores. Cada décimo del número 71705, y no está mal recordarlo, reportó cien euros de premio.

El número fue distribuido, aparte de Osuna, en Madrid, como ya se ha indicado; Barcelona, Málaga, Sevilla… y numerosos puntos de Andalucía: Dos Hermanas, Alcalá de Guadaira, Aznalcázar, Antequera, Almensilla, Mairena del Aljarafe, La Algaba, El Puerto de Santa María, Almonte, etc. Algunos de estos compradores pedían al vendedor que les custodiara su décimo y si se veía agraciado, pues ya verían…

Este hermano, tras conocer el resultado del sorteo, se acercó a una administración de Loterías para cobrar los premios de los décimos guardados. Llevaba diez; o lo que es igual, mil euros en premios.

—Buenas tardes, ¿se pueden cobrar ya? —preguntó al lotero.

—Sí, sin problemas. Démelos.

Procedió a verificar la validez de los documentos: uno, dos, tres…

—Mire, no le puedo pagar este décimo… —advirtió el señor del despacho.

—¿Cómo? ¿Qué dice…? —la cara de sorpresa que puso el cobrador fue de auténtica estupefacción En cada décimo lucía escrito el nombre de su propietario y pensó: «¿Cómo se lo explico yo ahora a Paco?»…

—Es que, verá, los décimos suman un premio de mil euros y sólo le puedo pagar 999… La ley así lo establece.

—Bien… —ya recompuesto del eventual pasmo lotero—, me pondré otra vez en la cola…

En casa del lotero…

…te quedas sin décimo de Jesús Caído para el sorteo del Niño.

Un palo, como la madera de que está hecha la cuchara que dicen que hay en casa del herrero.

Esto es lo que le ha sucedido a nuestro lotero particular, el de la administración «La Tía Julia». Resulta que a su habitual vendedor de la Hermandad se le olvidó guardarle uno. Para otra vez, rabillos de pasas…

Olvido aparte, la rápida venta de las series del 91705, que ha distribuido nuestra Hermandad, ha hecho imposible satisfacer la petición. Todo ello a pesar de las reservas que siempre mantiene la previsora persona que es hermana de la cofradía, que hasta sufrió una soberana caída entre tanto ajetreo en busca de décimos para vender.

El número había quedado agotado. En una semana.

Sólo queda ya desear suerte a todos y que las anécdotas adquieran condición de categoría el día de los Reyes Magos...